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Nacer en un "hogar" machista y conservador era un verdadero reto para lograr mi sueño

Actualizado: 12 de abr de 2020

Rocio Elizabeth Soto


Desde mis diez años hasta mis 22 me pregunte ¿porque no me apoyaron? yo fui un embarazo no deseado y tampoco la alegría de papá, él quería un hijo (varón). Siendo niña el me compraba carros y ropa de niño.

La verdad me gustaba jugar con carritos, pero yo era la ultima la más (terrible) la niña que solo jugaba con niños, trompo, cincos, pelota, tazos Etcétera. Las personas del callejón solían decirme marimacho, me molestaba y muchas veces lloraba por eso. Pero luego lo olvidaba y volvía a jugar en el callejón con mis amiguitos y amiguitas.

A mis 9 o 10 años ya no muy recuerdo cuantos años tenía, disputando un partido en el callejón siendo yo la única niña entre todos, entraron unos señores y se quedaron viendo el partido, ya estábamos descansando cuando en eso salió un niño (Kevin) gritando ya comenzó GOKU; no me gustaba por lo cual decidía quedarme en calle jugando pelota con la pared, o practicando tecniquitas. Ese era mi deleite y siempre me imaginaba en la selección guatemalteca, donde quería portar el número 20.


Pero quién diría que aquel día que esos señores entraron y se quedaron para ver el partido eran quienes me harían feliz.

Comenzó a jugar conmigo tiritos, entretanto me preguntaba por mis padres y porque me gustaba jugar pelota, tranquila le respondí lo que me había preguntado. Luego se despidió. El día siguiente regreso y lo mismo de siempre estábamos jugando un partido, termino y me llamo con una carta en mano a nombre de mi madre y padre para que me dejaran entrenar en la CDAG donde ello solo tenían que firmar. Pero esa ocasión me ha regañado mi mamá y mi papá no regreso, y mejor, que me hubiera pegado, Mi mamá rompió la carta esa ocasión pensé en salir de mi casa y perderme, pero me gano del miedo de muchas cosas, paso esa noche larga y con mi almohada llena de lágrimas solo pensaba en morir, quería y no que pasara esa noche. Y llego el día siguiente, tome mi vaso de leche y me fui a estudiar enojada, regrese hice mi tare y como estaba castigada, por lo de la carta no podía salir. Pero…


En escondidas salí del cuarto para ver si los señores habían llegado en especial él, y si ahí estaban preguntando por mí Llegaron a la casa a buscarme y como mamá trabajaba me salí en escondidas de mi tía solo para decirle que ya no quería jugar pelota, porque me dio vergüenza decir que me había regañado.


La razón de nunca apoyarme simplemente fue por el hecho de ser mujer, que la mujer no era para jugar pelota, y que las mujeres que practicaban ese deporte les gustaban mujeres, que ella, mi madre no me quería ver con mis piernas lastimadas y con grandes camotes, que una mujer debía de cuidarse de golpes, que no me era permitido subir a los arboles porque podía quedar estéril, como si tener hijos para mí era importante, cuando yo lo único que hacía era ser feliz.


Ahora entiendo que nací en un hogar machista donde papá decía que los hombres eran fuertes y la cabeza del hogar, que el mandaría como hombre, que las mujeres eran débiles que ellas solo para cuidar, lavar y planchar servían.

Mamá le alimentaba su ego de machista a papá, ella nacida en un hogar así, con esos estereotipos no veía lo incorrecto todo lo justificaba con la biblia, diciendo que las princesas solo usaban vestido, cuando la Rocio era la princesa de short y playeras. Que las niñas jugaban con muñecas, que las niñas no se subían a los árboles, que las niñas no jugaban pelota, que las niñas se portaban bien; y las niñas parecía que no podían hacer nada, pero yo era la niña rebelde, malcriada que no obedecía en eso.

Pero no existe ninguna respuesta correcta de todas esa prohibiciones que tenía por el hermoso hecho de ser mujer, hoy a mis 27 años sigo viviendo en una sociedad machista, donde por ser mujer no puedo optar por cargos porque creen que no soy capaz de hacerlo, y seguro que tiene razón, porque no podemos hacer lo mismo que ellos, porque lo haríamos mil millones de veces mejor que ellos, porque somos mujeres fuertes, inteligentes, bellas, diosas, maestras de la fortaleza, audaces.

Cada día el mundo voltea y nos ven más firmes y fuertes que nunca, que nadie te diga que no puedes que no debes, que en una mujer no se ve bien, recuerda que tú, yo, nosotras somos libres y que venimos con un propósito.

No dejes que se repita la historia, hoy decido yo, ser libre y soltar esos lazos que me atan a lo que no quiero hacer ser.


Esta vida está llena de metas y sueños y si nos troncaron uno, ya no se vale, ahora decidimos nosotras.

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